Saturday, June 09, 2012

The story of Monalisa and the moral it teaches






On October the 29th 2001 in the canopy high above the forest floor, in a forest somewhere in northwestern Venezuela, a female howler monkey was born. She had no name because it is not the way of Howler monkeys to give each other names. She lived with her mother and her family for three short months, then boys entered the forest and shot her mother. She was kidnapped and soon she was being offered for sale at the roadside. This tragedy went unnoticed by the world; no one investigated her mother’s murder. No one wondered what had become of the little Howler monkey.

A young woman happened to be traveling along a certain road and saw a monkey being offered for sale. The boys said it was a male. But like most uninformed people, they could not really tell the difference. The female Howler has external genitals that resemble the male parts but actually are easily distinguishable. The young woman had long had the romantic idea of having a monkey as a pet. After a short negotiation she left with the little red ball of fur in a black woolen bag. She took her new pet to her apartment in Valencia. Then for one year and nine months the monkey never saw the sky, never felt rain on her face, never saw another animal, never climbed a tree. She was not unhappy. Her owner was kind and she was well fed and loved. She was also given a name. ‘Mona’, which is the Spanish word for a female monkey. Just like calling your dog ‘Dog’. Mona was of course bored. Long hours left alone in the flat whilst her owner went out to work.
One day the door was left open and Mona slipped outside to investigate. She climbed a wall into the garden of an adjoining building. She was soon spotted by children playing there. There was a great hullabaloo and the parents came out to find the cause. In due course a complaint arrived with a demand that this dangerous wild animal be removed from the apartment.
The poor distraught owner had no idea what she could do with Mona. She remembered friends in Cojedes that had wild monkeys living around their farm. She decided to call them to see if Mona could be found a new home.
She was lucky and Mona was duly transferred to her new home.
For the first time in her life she climbed trees and felt the wind and rain upon her face. She felt the warm sun and rolled over in the dirt with sheer joy. Even after two years in her new home she never ventured far from the house and only climbed the lower branches of the trees in the forest around the house. But the greatest joy was yet to come. Another young howler came to the farm, much younger than herself. At last she knew the joy of the companionship of another monkey. Her new guardians decided that something had to be done about her name. Henceforth she was to be known as MonaLisa., being a much more appropriate name for a very beautiful young lady. It is not by any means sure that Howler monkeys recognize the concept of name. A dog responds when it is called by its owner, usually by wagging its tale. I have never notice any response when a Howler is called by a name. But there, that may be just an indication of their very independent nature.
Even though I have noticed a lot of non-monkey behavior amongst Howlers in semi captivity. I can say that I have never managed to teach a Howler anything. MonaLisa for example cleans her teeth with a tooth brush after paste has been applied. (Colgate take note). She is most insistent on doing this at the same time as me. She copies me but I did not teach her to do this. She goes to the toilet in the bathroom. But again she has not been taught to do this. It’s a fact that Howlers in the forest always select a tree above a stream or river for defecation. And the loo is the nearest thing in our household to a stream.
She has a favorite blanket like many human children. She seeks this during heavy rain or thunderstorms or anything which she finds frightening. She was always joined by Sophie her younger friend although Sophie is now fully grown and lives with Schatov. It was very comical to see two heads moving about under a blanket in the middle of the living room.
Sophie treated MonaLisa like mother. She was her constant companion and they slept at night huddled together in David’s bed, heads on the pillows and under the clothes of course.

MonaLisa is now an eight year old adult. She has fostered many of our children. Most recently she taught Chilin and Eric the way of the world. And they are two very fine young monkeys.

Postcript.
This of course is not the way it should be, but it would be unwise and cruel to turn them out into the forest.
Once a monkeys or any wild animal has been living in close proximity to humans, they should never be allowed to return to their wild habitat. They can become infected with human viruses and diseases which they can transmit to other wild animals in the forest. The wild animals of course have little or no resistance to these infections. In turn, these viruses can become modified and then at some future date returned through wild pets to the human race in an even more aggressive strain.
Monkeys live in trees in the forest. And that is where they should be. Howlers make poor pets. They become unpredictable, aggressive and vindictive as they get older. For this reason, they are not a suitable pet for a young child. I have seen several young people with very severe bites from Howlers. In most cases the attacks were completely unprovoked.



MonaLisa, una joven maravillosa.

El 29 de octubre de 2001, en el dosel superior por encima del bosque, en un sitio, en algún lugar en el noroeste de Venezuela, una mona aulladora nació. Ella no tenía nombre porque nació en una manada de monos aulladores silvestres. Vivió con su madre y su familia durante tres meses, entonces los cazadores entraron en el bosque y le dispararon a su madre. Ella fue secuestrada y no tardó en ser puesta a la venta en la carretera. Esta tragedia pasó desapercibida para el mundo, nadie investigó el asesinato de su madre. Nadie se preguntó qué había pasado con la monita aulladora.

Una joven mujer iba viajando por un camino, cuando vio a un mono que se ofrecía a la venta. Los vendedores dijeron que era un mono macho. Pero ellos, como la mayoría de las personas, no pudieron notar la diferencia del sexo. El aullador hembra tiene genitales externos que se asemejan a las partes masculinas, pero en realidad son fáciles de distinguir. La joven había tenido durante mucho tiempo la idea romántica de tener un mono como mascota. Después ella se mudo a un apartamento en Valencia. Entonces, por un año y nueve meses, el mono no vio el cielo, nunca sintió la lluvia en su cara, nunca vio a otro animal, nunca subió a un árbol. Ella no era infeliz. Su propietaria era buena y lo mantenía bien alimentado y amado. También le dio un nombre. 'Mona', que es la palabra española para un mono hembra. Al igual que llamar a su perro "perro". Mona, por supuesto, llevaba una vida muy aburrida. Pasaba largas horas sola en el apartamento mientras su dueña se iba a trabajar.
Un día, la puerta estaba abierta y la mona se deslizó afuera para investigar. Subió un muro en el jardín de un edificio adyacente. Pronto fue descubierta por niños que juagaban allí. Hubo un gran alboroto y los padres salieron a encontrar la causa. En ese momento la denunciaron y llegaron con una demanda de que este animal salvaje, era peligroso y debía ser removido de la vivienda.
La propietaria angustiada no tenía idea de lo que podía hacer con Mona. Recordó a unos amigos en Cojedes que tenían monos salvajes que viven alrededor de su granja. Ella decidió llamarlos para ver si Mona encontraba un nuevo hogar.
Tuvo suerte y Mona fue debidamente trasladada a su nuevo hogar.
Por primera vez en su vida se trepaba a los árboles y sentía el viento y la lluvia en su rostro. Sentía el calor del sol y se revolcó en la tierra con alegría. Incluso después de dos años en su nuevo hogar, nunca se aventuró lejos de la casa y sólo subió a las ramas bajas de los árboles en el bosque alrededor de la casa. Pero la alegría más grande estaba por venir. Otro aullador joven vino a la granja, mucho más joven que ella. Al fin tuvo la alegría de la compañía de otro mono. Sus nuevos guardianes decidieron que algo había que hacer con su nombre. De ahora en adelante iba a ser conocida como Monalisa, por ser un nombre mucho más apropiado para una joven muy hermosa. No es de ninguna manera seguro que los monos aulladores reconozcan el concepto de nombre. Un perro responde cuando se le llama por su propietario, por lo general moviendo su cola. Nunca me han notificado de alguna respuesta cuando un aullador es llamado por un nombre. Eso es una indicación de su naturaleza independiente.
A pesar de que he notado una gran cantidad de comportamiento en los monos aulladores en semicautiverio. Puedo decir que nunca he podido enseñar nada a un aullador. MonaLisa por ejemplo, se limpia los dientes con un cepillo de dientes después de colocar pasta. (Colgate tomar nota). Ella es la más insistente en hacer esto al mismo tiempo que yo. Ella me copia, pero yo no la enseñe a hacer eso. Ella va al baño y hace sus necesidades en el inodoro. Pero una vez más, yo no la he enseñado a hacerlo. Es un hecho que los araguatos en el bosque siempre seleccionan un árbol sobre un arroyo o río para la defecación. Y el baño es lo más cercano en nuestra casa a un arroyo.
Ella tiene una cobija favorita al igual que muchos niños humanos. Ella busca esta durante las lluvias fuertes o tormentas eléctricas o cualquier cosa que se considera alarmante. Siempre esta acompañada por su amiga más joven Sophie, aunque está totalmente crecida y vive con Schatov. Fue muy cómico ver dos cabezas moviéndose debajo de una manta en el centro de la sala.
Sophie veía a MonaLisa como una madre. Ella era su constante compañera, y dormían en la noche acurrucadas en la cama de David, con la cabeza en la almohada y arropados con su cobija, por supuesto.

MonaLisa es ahora una adulta de ocho años. Ha criado a muchos de nuestros niños. Más recientemente ha enseñado a Chilin y a Eric el camino al mundo. Y son dos monos jóvenes muy bien cuidados.

Nota:
Esto por supuesto no es la forma en que debería ser, pero sería imprudente y cruel liberarlos en el bosque.
Una vez que un mono o cualquier animal silvestre ha estado viviendo en proximidad cercana a los seres humanos, nunca debe regresar a su hábitat salvaje, porque pueden infectar con virus humanos y enfermedades a otros animales salvajes en la selva. Los animales salvajes, por supuesto, tienen poca o ninguna resistencia a estas infecciones. A su vez, estos virus pueden ser modificados y luego en una fecha futura a través de animales salvajes volver a la raza humana de una manera aún más agresiva.
Los monos viven en los árboles del bosque. Y ahí es donde deben estar. Los araguatos hacer no son mascotas. Se convierten en impredecible, agresivos y vengativos a medida que crecen. Por esta razón, no son una mascota para un niño de corta edad. He visto a varios jóvenes con mordeduras muy graves de monos. En la mayoría de los casos los ataques fueron completamente sin motivos.

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